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sábado, 16 de mayo de 2009

La verdadera historia del Marqués de Sade y el tortuoso romance con su esposa



( Nota publicada en el diario Página 12 el 14/ 1 / 2001)

La película de Philip Kaufman estrenada esta semana en la Argentina, “Letras prohibidas”, reflota un fragmento del final de la vida del Marqués de Sade, un hombre que vivió empeñado en enfrentar a la sociedad haciendo y escribiendo todo lo prohibido. Pero la historia real es mucho más cruel e incluye una larga serie de torcidas relaciones y desafíos.
Al leer sus obras, Napoleón Bonaparte las prohibió y mandó internar a Sade en un manicomio. Una interdicción que rigió durante más de dos siglos.



Por Ana von Rebeur

“¿Cuál es la función de la cultura? ¿Sostener los principios sociales o desafiarlos? ¿Reafirmar el statu quo, o sacudirlo? ¿Embestir contra las instituciones que forman las civilizaciones –el gobierno, la Iglesia– o exponerlas? ¿La opresión política realmente alimenta el arte provocativo, en vez de censurarlo? ¿Qué pasa cuando silenciamos a los artistas de ideas extremistas? ¿Qué pasa cuando los dejamos expresarse?” Esas son las preguntas que se hizo el dramaturgo y guionista americano Doug Wright, autor de Letras prohibidas, luego de leer todos los libros del Marqués de Sade. En base a eso, el autor creó una obra de teatro que se estrenó en 1995, que ganó un premio Obie (equivalente a los premios Tony) y un premio Kesselring –por la mejor obra americana– del National Arts Club. La obra de este graduado de Yale hizo una gira estadounidense muy exitosa, hasta que la descubrió el director Philip Kaufman y decidió llevarla al cine.
Kaufman siempre buscó llevar al cine obras de corte literario, como La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, Lo que hay que tener de Tom Wolfe y Henry y June, la historia de Henry Miller y Anaïs Nin.
Wright sigue viendo en la obra de Sade “una literatura inquietante, extrema y revulsiva como no existe ni aun en estos tiempos donde pareciera que todo es la búsqueda de impactar con sexo y violencia. Sade les sigue ganando a todos con una mezcla de asombro, ironía, comicidad y terror”.
Inspiró su obra teatral un detalle peculiar en la obtusa y complicada vida de Sade: al leer sus obras, Napoleón las prohibió, una interdicción que rigió durante más de dos siglos. Bonaparte mandó internar a Sade en un manicomio y envió a un médico para que intentara detener la febril perversión y corregir el estilo de Sade, llevándolo hacia temas menos inconvenientes. ¿Es posible negarle a una imaginación volátil y prolífica su único medio de expresión? Ese es el eje de un relato que gira en torno de un incidente de la última etapa de su vida, con personajes reales pero de actitudes modificadas en Letras..., un film que viene cosechando tantas alabanzas como desprecio, como la misma obra del polémico marqués.
Sade escribió nueve novelas, una obra teatral, varios ensayos y más de cuarenta historias cortas y relatos cómicos, todas con un estilo que nadie pudo copiar, aunque sirvió de inspiración a creadores como Peter Weiss, Yukio Mishima, Octavio Paz y Pier Paolo Pasolini. Su prosa enloquecida salta de la comicidad más inocente a las fantasías onanistas más perversas, escenas de depravación y crueldad extremas para volver a reírse de todo lo humano. Mujeres forzadas a contraer sífilis, un hombre que ritualmente desangra a su esposa hasta matarla, una heroína que realiza misas negras junto al Papa (destripando a una mujer embarazada en el altar mayor del Vaticano), escenas de coprofilia, necrofilia, mutilación y pederastia, mezcladas con diatribas nihilistas en un universo sin reglas ni dios, donde la fuerza bruta triunfa sobre la moralidad, la violencia es el atajo al placer y la fantasía más loca se convierte en una cruda realidad. Ser él mismo no le resultó fácil a Sade: le costó pasar 30 años de su vida preso, acusado de violación y pornografía. Fue locamente amado, pero murió solo en un manicomio.
Un salto: cárcel de Caseros, un sábado de verano del 2000. Las esposas de los presos miran desde la ventana hacia arriba, a sus maridos colgados de ventanas deformes de tanto sacarles ladrillos.
–¡Traeme un video de acción en castellano, que del francés que trajiste la otra semana no entendí nada! –grita un hombre con muy pocos dientes para su edad y su voz rebota en toda la cuadra, mezclándose con gritos de otros internos.
–Qué sé yo si voy a poder tráertelo... –responde una morocha de ajustado pantalón amarillo hacia el tercer piso.
–¿Qué dijiste? –grita el hombre.
–¡Que no sé si voy a venir! ¡El sábado que viene voy de mi vieja y no tengo más plata para el colectivo!
Ellos sólo les piden cosas. Ellas son la única conexión con el mundo externo. Y les responden con el resentimiento de ser esclavas de esposos inútiles, parásitos durante meses y años. Hace 300 años, Renée Pelagie de Montreuil tuvo a su marido, el Marqués de Sade, preso durante 30 años en total, sumando repetidas detenciones. Pero ella dedicó toda su vida a atenderlo y planearle las huidas. Renée era la hija mayor de un abogado acaudalado. Era una chica de 21 años, poco agraciada y sin cultura pero con dinero, cuando conoció a su marido, de 22 años, el mismo día del casamiento arreglado por conveniencia. Donatien Alphonse François, Marqués de Sade, era muy apuesto, sagaz, de gran cultura, miembro de la nobleza, dueño de unas tierras en la Provenza, y en bancarrota gracias a la vida licenciosa de su padre, gastador e inmoral. En esa boda del 17 de mayo de 1763 se gustaron y se empezaron a amar, lo que era muy extraño e impropio de los matrimonios de ese entonces. La madre de Renée adoraba a su yerno seductor, de intelecto veloz y charla amena. Lo defendió a capa y espada cada vez que la policía lo perseguía acusándolo de azotar prostitutas y realizar orgías inmorales y fue su cómplice cada vez que él quiso ocultar sus escapadas a su esposa. Pero Renée supo pronto que nada podría parar los apetitos de su marido. Quiso acompañarlo a cada instante, participando en las orgías y fiestas bacanales en las que en cinco años él se gastó la dote de su esposa, equivalente a unos 650.000 dólares.
¿Qué unía con tanta fuerza a esa pareja tan despareja? Tenían dos motivos para quererse: ambos detestaban la hipocresía de la sociedad francesa prerrevolución. “En esta sociedad, los más exitosos son los más falsos”, escribió ella en una carta. Al contrario de los parisinos, que se trataban de vous, ellos se trataban de tú, como la gente rústica del campo. Detestaban las normas y las convenciones y buscaban siempre ir más allá, desafiando los límites de una sociedad falsamente pacata. Los dos eran como huérfanos aferrados unos al otro: la madre de él se había recluido en un convento cuando Donatien tenía sólo 4 años y su padre lo dejaba en manos de criadas, viajando siempre en misiones diplomáticas. La madre de ella siempre la había despreciado por su fealdad, dedicándose por completo a su hija menor, la bellísima Anne Prospere.
En una noche fatídica de 1768, Sade llevó a una mendiga que encontró en la calle al bulín que tenía en el centro de París. Ella salió de allí apenas con fuerzas para denunciarlo a la policía, por pegarle con látigo hasta hacerla sangrar y luego tirarle cera fundida en sus heridas. Sade fue condenado a seis meses de prisión en la cárcel de Pierre. –Encize, cerca de Lyon. Renée decidió instalarse cerca de la prisión y tuvo que vender sus diamantes para pagar el viaje, el alojamiento y los sobornos al comandante de la prisión para que la dejara ver a su marido más veces que las dos anuales que permitía el rey. En esas visitas concibió a su segundo hijo: cuando Donatien fue liberado, ambos se instalaron en el castillo de La Coste, cerca de Avignon, un viejo edificio del siglo XI que inspiró al marqués historias de monjes sangrientos y nobles crueles. La armonía duraría poco. La bella hermana de Renée –diez años menor que ella y novicia de un convento– fue a visitarlos unos días. Donatien se enamoró perdidamente: la cuñada le proveía una explosiva combinación de incesto, pecado, virginidad y adulterio, demasiado tentadora para dejarla pasar.
Con ella vivió un intenso romance que barrió con todos los tabúes. Pero eso no era bastante para su alma inquieta y en 1772 salió una noche de juerga por Marsella con su lacayo, a quien obligó a entrar a un burdel, dejarse azotar por las prostitutas, dejarse sodomizar y sodomizar a su amo. El sirviente lo denunció por violación, tormentos e intento de envenenamiento con afrodisíacos. Con la entera aprobación de su esposa, Donatien huyó a Italia con su cuñada Anne Prospere. Al enterarse de que su yerno huía con su hija dilecta, la suegra del marqués pasó de ser su aliada a convertirse en acérrima enemiga: denunció su fuga y logró que la policía lo esperara alerta a su regreso y lo encerrara en la cárcel de máxima seguridad de Myans, en Saboya.
Renée Pelagie organizó nuevamente la fuga de su amado desde el pueblo vecino a la prisión donde vivía escondida, disfrazada de hombre. Así logró que el marqués pudiera escapar de su celda y huir nuevamente a Italia con su cuñada, para ser nuevamente detenido al regreso. Desconsolada y agotada, Renée envió a sus hijos a París para que los criara la abuela.
Cuando Donatien fue liberado, Renée lo ayudó a reclutar quinceañeras como siervas sexuales, para amenizar las orgías en el castillo de La Coste. La esposa del marqués se encargaba de consolarlas y premiarlas para que se quedaran en el castillo y no denunciaran al patrón. De hecho, fue muy querida por todas las damiselas. Pero la madre de Renée, harta de su yerno, había jurado encarcelarlo a él y a Renée si no lo abandonaba. De hecho, la empecinada suegra de Donatien consiguió que el mismo rey Luis XVI enviara a su pedido una orden de arresto en categoría de decreto que sumió a su inquieto yerno en la oscuridad de la prisión de Vincennes durante 13 años, hasta el día de la Revolución Francesa. Desde la prisión él llenó a su esposa de tiernas cartas de amor, fantasías eróticas y cartas indignadas, mezcladas con maldiciones e insultos, donde acusaba a su esposa de olvidarlo y serle infiel. Una de las pocas veces que se vieron, enfermo de celos, la acusó de vestirse como una puta. Como muchas mujeres que aman demasiado, Renée había demorado demasiado en darse cuenta de que todo su amor incondicional no alcanzaría jamás para redimir a su marido y alejarlo de sus obsesiones.
Un poco por estos motivos y otro poco porque ya no tenía nada de dinero, Renée se fue a vivir a un convento como no religiosa. El fue transferido a la Bastilla, donde pudo escribir obras que su esposa criticaba con perspicacia, anunciando que le producían espanto.
En 1790, cuando –por presión de Robespierre– fueron liberados todos los presos, lo primero que hizo este hombre obeso, de 50 años y rala cabellera gris, fue buscar a su esposa en el convento de Sainte Aure. Pero ella, horrorizada por el tenor de los últimos libros y tratando de no caer otra vez en la trampa de sus brazos, se rehusó a verlo. Lo extirpó de su vida como quien se quita una pierna gangrenada. No tuvo la fuerza de decirle las cosas de frente y puso abogados en el medio. Se decidió un divorcio y se estipuló que él le devolvería la dote en cuotas. Indignado, él se rehusó a pagar un peso, pero tuvo un último gesto gentil al pedirle a su abogado que le mandara a Renée varios barriles del excelente aceite de oliva de La Coste, el sabor de tiempos más felices.
Encontrándose sin refugio sentimental -.su bella cuñada Anne Prospere había muerto de viruela a los 29 años–, Sade halló consuelo en una actriz 20 años menor y dedicó sus años maduros a publicar sus obras. Fue otro mal paso: en 1801 Napoleón, horrorizado por el éxito en ventas de tan escandalosas novelas, ordenó que el marqués fuera encerrado en el Asilo de Locos de Chareton con el cargo de “demencia libertina”. Chareton había sido un convento y tenía fama de ser una institución modelo. Había sido creada por François Simonet de Coulmier, un ex sacerdote que se ufanaba de curar a los enfermos mentales con sistemas psicológicos tan modernos como inmersiones sedantes en agua helada, sangrías, purgas y chalecos de fuerza.
La familia del marqués tuvo que pagar 3000 libras al año para que Donatien tuviera el privilegio de tener su celda decorada con objetos preciados y una biblioteca propia de 250 libros. Pero él no dejaba de escribir. Su esposa Renée murió en 1810, recluida del mundo en el convento, sin volver a ver jamás a Donatien. El marqués murió en 1814, a los 64 años, dentro de Chareton, donde solía pagar los servicios sexuales de una lavandera y prostituta de la prisión (encarnada en el film por una virginal Kate Winslet). Allí mostraba sus obras al perturbado monje Abbe de Coulmier (Joaquin Phoenix, ex Gladiador) y se empeñaba en demostrarle al enviado de Napoleón, el Dr. Royer-Collard (un perverso Michael Caine) que nadie podría enderezar su retorcida pluma, porque él mismo afirmaba que “la humanidad no está capacitada para decidir qué está bien y qué está mal.”
La escritura fue su único refugio hasta último momento. Esto es lo que revela el film mostrando un Marqués de Sade –encarnado por el actor Geoffrey Rush– brillante, perverso, transparente en su descarnada honestidad, pidiendo plumas de ganso para poder seguir su obra. La actriz australiana Jane Menelaus (esposa de Rush en la vida real) personifica a una Renée Pelagie que sólo quiere que su marido se regenere para poder reinsertarse en la sociedad parisina.
Sade sufrió la censura más larga de la historia: sus libros fueron sacados de circulación y prohibidos en Francia hasta el año 1960, en que se reeditaron con ediciones sumamente recortadas. Hasta el día de hoy, la literatura más revulsiva de la historia no tiene cabida en librerías ni bibliotecas y las reediciones son raras. Todo lo que se hable en torno de un hombre que les escapó a todas las convenciones sociales sigue siendo tan polémico como en la época de Luis XVI. Algunos lo trataron de ser brillante y revolucionario. Simone de Beauvoir dijo que era un hombre impotente que llegó a cualquier extremo con tal de obtener una dificultosa erección. El mismo en sus escritos contaba que sus orgasmos eran dolorosos y casi epilépticos.
La obra teatral que dio origen al film fue satírica y ácidamente divertida. La versión de Kaufman es más oscura y opresiva, como suele suceder con las obras teatrales llevadas al celuloide. Pero tal vez logre lo que se propuso el autor: demostrar que lo que queda es arte, “esa jaula tan segura y adecuada para encerrar a la bestia que llevamos dentro”.
Más allá de los logros del film, prueba otra vez lo que Sade quiso probar: al arte no se lo puede callar.

martes, 24 de marzo de 2009

Dos mujeres son demasiado

Nuque nullis sis amicus, nuque multis.
("No se debe estar sin amigos, ni tener muchos.")
Quinto Ennio


Todo bien, mientras sea entre mujeres
Nadie duda de que la amistad es algo hermoso. Ni que tener un buen amigo es lo mejor que te puede suceder. Ni que tener una buena amiga es una de las mayores delicias de la vida. Hasta que hay un hombre en el medio.
No sé cómo se las arreglan los hombres en estos casos, pero ellos parecen resolver mejor que las mujeres sus asuntos sentimentales. Ellos pasan sin escalas de las cervezas con los amigos a los brazos de una mujer y de la almohada de ella a la mesa de billar. Ya sea por gusto o por amor al cambio, ellos saltan de mujer en mujer como Tarzán de liana en liana, y no se detienen a mirar el abismo. Las mujeres, en cambio, nos detenemos entre las lianas a mirar el vacío y nos decimos, llenas de culpa almodovariana: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”.
A juzgar por las letras de los tangos y las crónicas policiales, si un hombre nota que su mujer le es infiel con otro tipo, el cornudo mata a uno de los dos y después pasa sus años de encierro barriendo la capilla de la penitenciaría y convirtiéndose en fanático religioso. Otros se lo toman con más ligereza y pegan en el auto un adhesivo que reza: "Mi mujer se fue con mi mejor amigo y lo extraño".
Las mujeres nos tomamos todo más en serio, y por eso, ante cualquier problema amoroso, nos hacemos más problemas que los hombres.
Tengo dos amigas que han iniciado una relación de pareja al mismo tiempo, con dos muchachos que conocieron el mismo día. Una de las parejas cortó su relación mientras que la otra siguió su romance feliz. La amiga que quedó sola no le perdonó a la otra que siguiera enamorada con su idilio viento en popa. Sintió despecho, envidia, bronca... y las dos se separaron. . Hasta que la otra también se quedó sin novio, y entonces sí, lloraron juntas diciendo que los hombres son un desastre. Porque ser mujer es el sutil arte de opinar oportunamente acerca de dos temas básicos: a) los hombres son un desastre y b) cómo conseguir uno.
Esta obsesión por los machos hace que la amistad femenina más sólida entre en terrenos cenagosos si aparece un hombre en el medio.
Pongamos por ejemplo que una amiga se acaba de pelear con un su novio, uno de esos tipos tan lindos que harían que una monja se quite los hábitos. En una cena amistosa, él nos desnuda con la mirada... y una se da cuenta de lo que quiere. ¿Puede una darle pie a este señor para indicarle luz verde? ¡NO! ¡Está más prohibido que el incesto! ¿Por qué? ¡Porque ya salió con la amiga de una! ¿Hay derecho de dejarlo ir así como así, y que a ese hombre hermoso lo disfrute una desconocida? Sí, es la única salida. Al ex de una amiga no podemos ni mirarlo fijo, so pena de perder la amistad con ella para siempre. Ella jamás nos lo perdonaría, por poca importancia que haya tenido su relación con él.
No digo que todas las mujeres sean así, pero sí la mayoría. En este caso, el que sobra no es el ex de la amiga de una. La que sobra es la amiga. Porque tener una amiga es un problema cuando hay un hombre en el medio.
Historia de amistad y amor
De esto me di cuenta una vez, hace tiempo, cuando conocí un tipo muy interesante a la salida de la clase de Problemas Filosóficos en la universidad.
Salimos de allí hablando de Sartre y Kant, pero a la media hora tocamos otros temas tan filosóficos como qué tenés que hacer el sábado a la noche y esas cosas.
"Aquí todas tienen aspecto de bacalao ", me dijo él, por lo que consideré que no me prestaba atención porque estaba prendado de mi belleza, sino porque era un bacalao más con la que se podía iniciar conversación.
"Tienes razón, mis amigas son mejores", le dije para ver si picaba el anzuelo.
"¿Qué esperas para presentármelas, entonces?”, respondió el incauto.
"Tú preséntame antes a tus amigos", respondí rápida. Terminamos planeando llevar él a sus amigos y yo a mis amigas a un bar cercano a la facu, el próximo viernes.
Al día siguiente empecé a reclutar compinches para el encuentro.
El resultado fue cero: la que no podía venir porque estaba segura que el viernes a la noche diluviaría, me dijo que estaba segura de que el viernes le dolería el estómago. Una llegó a decirme que tenía que quedarse a cuidar al gato, y otra me aseguró que no salía con desconocidos ni aunque fueran conocidos míos. Esas son las mujeres que no merecen ser invitadas jamás por nadie... excepto por mí, que siempre les insisto que salgan de la cueva, pero sin éxito. Peor para ellas. Después se quejan de que están solas, o de que no hay hombres.
Por último llamé a Fernanda, mi mejor amiga, la que se prendía en cualquier cosa aun cuando la llamara con dos minutos de anticipación.
Fuimos las dos solas al bar, pensando con horror cómo nos arreglaríamos para acompañar las dos solas a cinco tipos, rogando que no fueran muy densos. Ella estaba deslumbrante con un vestido mini negro y rojo. Yo- que estaba saliendo de la facultad - me había ido vestida de entrecasa, con jeans y un pulóver gastado. Me sentía un mendigo al lado de ella.
Pero en el bar no había nadie: Quisimos salir para ver si había otro bar cerca con el que lo hubiéramos podido confundir, y justo en la puerta nos encontramos con un alucinante morocho de ojos verdes: "Perdón, chicas, ¿ustedes venían a encontrarse con Darío y sus amigos? Porque de los cinco parece que vine yo solo..." Casi nos caemos de espaldas. ¡Qué importaba que no viniera más nadie, con tal de verle a los ojos un ratito a ese morocho divino!
Nos invitó a entrar y tomar algo, a ver si venía alguien más, y se sentó al lado de Fernanda. La ayudó con el abrigo y luego se dedicó a comérsela con los ojos y a preguntarle sobre su vida. Aun cuando fue tan amable como para dirigirme la palabra una vez cada media hora, era obvio que yo ahí estaba de más. Cuando me harté de presenciar cómo se miraban los dos embelesados, pretexté un súbito dolor de cabeza para irme a casa. Total, no me iban a extrañar. Pero metí la pata con eso, porque los dos saltaron como resortes diciendo: "¡No pensarás irte sola!¿No?", "No, yo me voy contigo", "Las acompaño a la parada de taxis", y mil gentilezas más que me dieron la pauta de que se sentían con culpa por haberme dejado al margen de su tierno idilio.
Insistí en que se quedaran tranquilos, pero no hubo caso.
Julio -tal era el nombre del de los ojos increíbles - nos acompañó a la parada y nos despidió deshaciéndose en sonrisas.

Desenlace fatal
Apenas nos subimos en el taxi, Fernanda me sacudió del brazo gritándome: "¿Eres idiota, o qué? ¡No me digas que Julio no te gusta!". Sin entender nada, le dije: "¡Claro que me gusta! ¡Hacen una pareja divina!". "¿De qué pareja hablas? ¡Si estaba muerto de amor por ti y ni le hablaste!", replicó.
Resultó que el tal Julio era un tanto tímido. Calculando que con los aires de princesita que tenía Fernanda y la facha rotosa que tenía yo lo lógico era que se fijara en ella, yo di la batalla por perdida desde el principio. Eso él lo tomó como indiferencia, y decidió no hablarme. Y en cada incursión mía al baño o al teléfono, se la pasó preguntándole a Fernanda cómo era yo y qué chances tenía él conmigo. ¿Conclusión?
Ella no se lo levantó para no "sacármelo" a mí -miren qué buena amiga- y yo lo ignoré para no "sacárselo a ella".
En nombre de la amistad las dos nos perdimos un hermoso hombre que se quedó esperando que una de las dos le diera el teléfono. Habrá pensado que éramos lesbianas.
Como está visto que no hay tantos hombres pasables en la vida como para dejarlos pasar y perderlos, sugiero que si tienes una amiga y entre ambas se cruza un hombre medianamente apetecible, lleves a tu amiga aparte y te pongas de acuerdo con ella para determinar honestamente de quién será el botín.
Obviamente, decidan lo que decidan la que quede sola se ofenderá terriblemente y la amistad llegará a su fin.
Pero no te preocupes: no será por mucho tiempo. En cuanto el idilio de cualquiera de las dos con el morocho de ojos verdes se termine, la novia abandonada correrá de los brazos de él directo a ver a la amiga para hablar de a) Los hombres son un desastre y b) cómo conseguir uno.

viernes, 6 de marzo de 2009

Diez cosas que aprendes de los hombres viendo " Simplemente no te quiere" , la película que todas las mujeres DEBEN ver YA

Tan dulce como amarga, para reír y llorar:
¿ Para qué tantas celebridades juntas en una misma película? : Jennifer Anniston y Ben Affleck solos, uno ya iba a ver cualquier film. Pero además estan Drew Barrymore ( productora ejecutiva, además, del film) , Jennifer Connely, Scarlett Johansson y el ex novio de Barrymore, Julian Long . ¿ Por qué todos dijeron que sí a este proyecto? Si vas a verla , vas a saber por qué : porque es una película actual y necesaria, un Manual Filmado para Entender a los Hombres. Bueno, digamos que el film no explica los porqués de las extrañas actitudes masculinas con el trabajo que me tomé yo de buscar explicación a cada actitud en mi libro...pero sí confirma que " son tan simples que parecen complicados" . Esta película te enseña más a Cómo Comportarse con los Hombres, al estilo de la célebre " Cuando Harry conoció a Sally" , pero mucho más útil. El cine estaba repleto de un 90% de mujeres que lloraron de risa , complices, con cada escena . Con un tono similar a Sex and the City, y un hilado de historias y personajes que se tejen finamente y de manera coherente ( se puede seguir el hilo, por suerte no te perdés) te das cuenta de qué hacer con los hombres y qué NO. Algunas escenas se alargan mucho, pero el desarrolo es efectivo y tiene gags geniales . No llegues tarde al cine, porque los primeros tres minutos son de antología. Pero para no contar todo, te diré que la película impresiona porque muestra todas las barbaridades que hacen las mujeres por retener a los hombres, acabando por perderlos., porque hacer lo incorrecto es más fuerte que nosotras. Las protagonistas hacen todo lo que me relatan mis lectoras en mi blogs "¿ Qué soy para ti?" (http://quesoyparati.blogspot.com/ ) Y apuesto que si más mujeres vieran esa película, yo tendría que dar menos consejos en ese blog . Todas las que se rien con cada encantadora escena estan tomando notas acerca de no cometer esos errores otra vez .
Vean el trailer, con música de The Cure y de Keane, y escuchen lo que dice Drew en el minuto 2, 20 : es genial:
Y el genial comienzo de esto:

¿De dónde salió esta joyita de comedia femenina?

De dos bichos raros llamados nortemaricanos llamados Greg Behrendt y Liz Tuccillo,
Los presento : Behrendt es una especie del Kramer de Seinfeld mezcla con Pettinatto, de aspecto guapo pero raro ( hace un cameo en la peli : es el cura que mira a Jennifer Anniston acercarse con el perro en la boda de la hermana) , que comenzó su carrera como comediante de stand up , y la acabó como conductor de un programa propio , del 2006 a febrero del 2007 , " The Greg Behrendt Show" , donde las parejas sacaban los trapitos al sol, lo que le dio mucha sabiduría en torno al mundo de los romances. Ahora no tiene programa propio. Pero en el medio se juntó con la actriz y guionista Liz Tuccillo para escribir tres libros que fueron best sellers .

Liz actuó en Sex and the City y es autora de la comedia de TV "Related", escribió con Gerge " Simplemente no t quiere " , " Si le llaman romper con el es porque está roto" y ( en el Reino Unido soalmente) "¡ Es solo una cita!" . Ademas escribio un libro en 2008 llamado " Cómo ser soltera" . Con Greg vió un cápítulo de Sex and the City en el cual Miranda sale con un muchacho que la despide cortamente al pie del departamento de ella, diciendo que pasó una hermosa velada pero tiene que irse a un reunión temprano. Cuando ella le pregunta al novio de Carrie, Jack Breger , por qué le dijo eso, sabiendo que ella lo quería hacer subira su departamento , su amigo le dice " Si un hombre está interesado en ti, entra a tu casa , tenga o no reunión más tarde. Él simplemente no está interesado en ti ". Esa frase, en inglés " He´s just not that into you" es la más dura de tragar para la mayoría de las mujeres que nos flechamos con cualquier tipo que no sea muy horrible y que nos invite a salir . Todas creemos que nuestra atracción es mutua, y a veces ellos solamente están siendo amables , pero en el fondo no nos quieren volver a ver . De hecho, yo quise llamar a mi blog antes mencionado " Entiéndelo: no le gustas" , pero me pareció una frase muy cruel como para que alguien quiera entrar a un blog a ver eso escrito ahí arrriba cada vez ...¡ qué golpe diario al ego! . Pero poner esa frase terrible como título de un libro o una pelicula, ambos con humor, es otra cosa, porque no irá a verla nadie buscando un consejo personal, sino que se ven los dramas ajenos ...que nos tocan bien de cerca, de los que podemos aprender.

Drew Barrymore se juntó con los guionistas de Sex and The City y convirtieron el best seller de Greg y Liz en un guión tan bueno que ninguno de los actores y actrices convocados se negó a actuar en este film. Y salió esta joyita nada frívola, pura actualidad de las mujeres de hoy , que trata del rechazo de los hombres a las mujeres que tanto los amamos, de las señales confusas que envian ellos, y de los dilemas en que nos meten cuando no sabemos si realmente les gustamos o no . La conclusion deprimente es que ellos casi nunca quieren algo con nosotras , porque si lo quisieran , la demostrarían llamandote sin cesar. O sea que en la vida te quedas con el que quiere algo contigo ( aunque no te guste mucho el ) porque el que te gusta es y será inconquistable, y cuanto más hagas por atraerle, peor será. Si : hay un solo casode un muchacho rechazado por su ex novia. Pero fijate que al final el consigue una que lo busque a él ...a la que no puede decirle que la "ama" , sino que la quiere ( escenas no traducidas después de los créditos).
Abreviando, la pelicula trata de las diez cosas que las mujeres no queremos entender :
1) Si no llama, no quiere verte.
Si él no te llama no es que perdió tu telefono, ni su celular, ni nada . Es que no le has impresionado tanto como para que quiera volver a verte .
2)Si no llama enseguida, olvídalo:
Si después de la primera salida pasan 11 dias y el no te llama, dalo por olvidado, y búscate otro .
3)Si pone pretextos para no verte , huye de él :
Si te dice que tiene que irse de viaje y no estará en contacto en la semana siguiente a la pirmera cita, huye porque es que no quiere nada contigo.
4) Si no quiere más sexo, huye :
Si alguien ( sea chica o varón ) alguna vez se acuesta contigo, pero luego se queda como " amigo" , pero nunca tiene tiempo para la intimidad, es que no le interesas.
5) No pienses " ¿ Que me habrá querido decir él con eso? "
No hay señales que interpretar de lo que dice o hace un hombre en la primera cita o después de ella. Si quiere ubicarte , te ubica y te vuelve a ver. Y si no, nada de lo que haga o diga " significa gran cosa más que simplemente, no le interesas .
6) Si le gustas, te buscará hasta el fin del mundo...y te encontrará:
Cuando a un hombre le interesas, llama a las cincuenta y cinco "Laura Heel" en la guía telefónica para ver cuál de ellas es al chica que le gustó tanto, aunque haya perdido el teléfono.
7) Si tú vas detrás de un hombre, él se espanta: ¡No los persigas!:
Debes dejar que tome él la iniciativa contigo. Si tu lo buscas a él,ellos se asustan . Especialmente porque los corre una chica que no les gustaba tanto como para que élquisiera correrla a ella.
8) Los hombres gustan de las mujeres que tienen vidas interesantes y plenas .
Es un error cambiar tus planes y cancelar tus compromisos con tal de salir con él. Si tenias un plan, síguelo y dile " No puedo verte hoy porque tengo otra cosa que hacer" . Un hombre tiene que sentir que una mujer no está ahí siempre disponible para él : tiene su trabajo, sus hijos, sus amigos ...su propia vida.
9 ) Si tú lo presionas para que se case, contigo se casará , pero acabará metiendote los cuernos .
Si, asi de triste .
10 ) Ningún hombre quiere casarse , por pensar "¡ la de mujeres que me perderé!"
Asqueroso, pero cierto.

Luego quieren consolarte con una frase tierna del final , diciendo algo así como que " todos vamos buscando quien nos ame, y pese a fallar mil veces y a sufrir otras tantas , esta busqueda sigue y sigue, repleta de esperanzas . " Pero sales con la sensación amarga de que las mujeres tenemos la peor parte en este asunto, ya que no podemos enamorarnos de quien elijamos nosotras , sino de quien nos elija. Hay una escena en que a la protagonista que busca novio le aconsejan que no vea más a uno que no está interesado en ella . Y ella responde : " ...Pero si dejo de ver a todos los que me ignoran ...¡ entonces no queda nadie!" . Una sentencia que muestra la soledad femenina al cuadrado.Los hombres tienen esta historia infinitamente más fácil, porque las mujeres nos enamoramos de cualquiera que se fije en nosotras e insista lo suficiente . Los hombres, en cambio, huyen espantados de quien los persigue. He visto chicos muy feos casarse con beldades que los rechazaron mil veces y que cedieron cuando no quedaba otro a su alrededor. Pero no he visto la inversa : que una chica fea acabe casada con el hermoso que cede a su presión .O sea que a las mujeres nos queda el triste sino de estar ahi paradas esperando que alguien nos elija, se interese y se sienta cautivado hasta el tuétano por ti. A ese le tienen que decir mil " nos" para que no pierda el interés pensando que tu vida es muy vacía, que estás muy desesperada o que eres una "chica fácil". Y cuando veas que aún después de mil " no" te sigue buscando , entonces sí, le das luz verde al romance, porque ese hombre está metido en serio contigo.Ahora, si te sientes cautivada por un hombre delicioso que te invita una vez y no te llama por dias, no debes hacer nada porque él simplemente no te quiere... y si lo persigues se espantará aún más .Esto indica que las mujeres debemos permanecer eternamente en la posición de lindo florero escotado en la barra del bar , esperando que llegue alguno de esos que aún perdiendo tu telefono llame a las 55 Laura Heel de la guía hasta dar contigo...¿ No es un destino espantoso para una mujer moderna, proactiva, acsotumbrada a buscar lo que quiere y a tomar decisiones en su vida? ¿ Esperar pasivamente ser elegida como si fuera el consurso de Miss Mundo, o una competencia de vacas gordas en la Sociedad Rural? ¿ Esperar que el otro te registre es lo único que puede hacer una chica que sólo quiere un novio ... o al menos alguien con quien ir al cine y hacer el amor?
Este dilema me hace pensar que no le tenemos que hacer caso a las premisas de este film, porque las mujeres tenemos derecho a elegir quien nos guste y a ir por él. De hecho, en conferencia de prensa, Drew Barrymore y Jennifer Anniston confesaron que ellas no se quedan esperando que suene el telefono, y que buscan al tipo que les gustó. "Y si no funciona , ya te das cuenta enseguida" . Tengo amigas que se casaron con un ex novio al que rastrearon en la guía hasta dar con él, y ellos muy agradecidos de que ellas haya sido quienes los fueron a buscar .
Así que tengo una buena noticia : no hay que hacerle caso a estas premisas, y si te gusta un hombre, ve por él . La mala es que si al buscarlo tú , él se asusta y te rechaza , puedes ir dándote cuenta de que simplemente no le interesas. Y sabiendo tú lo que vales, sabes que si alguien no se interesa en tí es simplemente un idiota que se ha perdido la maravillosa oportunidad de enamorarse de ti. Y es muy buena noticia no haber siquiera empezado a relacionarte con un idiota. La mala noticia es que el mundo parece estar lleno de idiotas . ¡Pero la buena noticia es que cuando un no idiota te encuentra a ti, se casa contigo para no perderte, porque el también se dio cuenta de que el mundo está lleno de idiotas!
Suerte a todas , porque bajo estas circunstancias, interesar a un hombre que te interese es más que una lotería : es un milagro.

Breve y deprimente entrevista con la autora del libro


Lis Tuccillo tiene 46 años, es bonita , tiene una carrera deslumbrante como actriz y autora de best sellers, y está sola . Lleno el matreila del libro ( y la pelcula ) con los errores que vio que ella misma y todas las mujeres cometian a la hora de conocer un hombre . Y coincide con que encontrar un hombre bueno es un milagro. " Es bien milagroso encontrar a alguien que te quiera y al que tú quieras al mismo tiempo, que además esté disponible en el momento justo" .
Para más pesar dice que le parece que el mundo está lleno de hombres buenos, "lástima que están en matrimonios muy felices" .
¿ Nos cortamos las venas con el taco de un Manolo Blahnik o de un Jimmy Choo?